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Diez premisas para la reconstrucción de Iraq con justicia Con motivo de la Conferencia de Donantes para Iraq que se ha celebrado en Madrid los días 23 y 24 de octubre de 2003, el Foro Social de Madrid ha presentado este documento, en el que se exigen diez condiciones irrenunciables para afrontar con éxito una reconstrucción justa de Iraq tras la guerra. Este texto y otros documentos de interés se pueden encontrar en la página web de Paz Ahora. Para suscribir el comunicado sólo hace falta enviar un mensaje de correo electrónico pulsando aquí 1.- La destrucción de Irak es consecuencia de una guerra de ocupación La cuantificación
de los daños producidos en Iraq no debe realizarse teniendo en cuenta
los causados por la guerra de ocupación de principios de este año, se
deben añadir los ocasionados por las acciones militares durante la Guerra
el Golfo de 1991 (que Naciones Unidas estimó en 22.000 millones de dólares)
y las repercusiones de las sanciones económicas decretadas por la ONU
que han causado más de un millón y medio de muertos (cientos de miles
niños). Además a Iraq se le exige el pago de la deuda externa (incluida
la deuda de guerra), que el G8 ha establecido en 400 mil millones de
dólares. A todo esto hay que sumar las indemnizaciones a las víctimas
civiles. 2.- La guerra fue ilegal La motivación que
utilizó la coalición ocupante fue el supuesto peligro que representaba
la existencia de armas de destrucción masiva en manos del gobierno de
Iraq y las relaciones que este gobierno supuestamente mantenía con redes
terroristas. Las armas de destrucción masiva que llevaron a la guerra
no han sido halladas. El Grupo de Reconocimiento de Iraq, cuya tarea
consistía en buscar tales armas, no ha encontrado ningún arsenal, ni
se ha demostrado que armas de destrucción masivas hayan salido de Iraq
por barco hacia países como Siria antes de la guerra. Igualmente han
quedado desmentidas las supuestas relaciones con redes terroristas,
dato facilitado por fuentes cercanas a las propias fuerzas ocupantes. 3.- El gobierno español no puede quedar al margen de su responsabilidad por apoyar la guerra ilegal y participar en la ocupación El Gobierno de Aznar
es el único que ha escatimado sus comparecencias públicas para explicar
su decisión agresiva contra Iraq. Ha mentido de manera reiterada sobre:
las causas de la guerra, las fuentes de información que aseguraban la
existencia de armas de destrucción masiva y sobre el mandato que allí
guía al contingente de soldados españoles. La decisión política de apoyar
la guerra ha carecido del consenso, de la legalidad exigible a una acción
de guerra (no de pacificación), y del apoyo de la población. Los 300
millones de euros que, según se ha anunciado, serán donados para la
reconstrucción, no exime al gobierno español de sus responsabilidades
en la agresión y la ocupación. 4.- La reconstrucción no puede ser un negocio La responsabilidad
por la destrucción de Iraq implica directamente a los países que desencadenaron
la guerra contra Iraq, principalmente a EEUU y Gran Bretaña y a otros
que apoyaron de diversas formas la ocupación como en el caso de España.
Son estos países los causantes de la destrucción de objetivos civiles
durante las operaciones y por tanto es responsabilidad suya el hacerse
cargo económicamente de la reconstrucción y de las indemnizaciones.
Los fondos para la reconstrucción no pueden ser administrados por las
fuerzas ocupantes, ni éstas pueden utilizar los recursos que son propios
del pueblo iraquí en su beneficio. El levantamiento de las sanciones
contra Iraq ha significado que las empresas estadounidenses controlen
las actividades económicas relacionadas con la reconstrucción de Iraq,
también ha significado que todos los activos del gobierno de Iraq en
el exterior y que durante más de doce años habían sido congelados en
el extranjero han sido "descongelados". Lo que permite, según el Financial
Times, que Estados Unidos los emplee como reembolso de los gastos de
la guerra y de la reconstrucción: luego estos activos no volverán a
manos del pueblo iraquí. El subsecretario del Departamento del Tesoro
norteamericano, John Taylor, admitía el viernes que gran parte de la
cooperación económica estadounidense con Iraq se va a realizar "a través
de ayuda bilateral", un modelo de ayuda que la legislación del país
reserva para los contratos con compañías estadounidenses. 5.- No condicionalidad de la cooperación con Iraq En la mismas fechas
que se celebrará la Conferencia de Donantes los próximos 23 y 24 de
octubre, se ha convocado una cumbre para empresarios que abordará el
papel del sector privado en el futuro desarrollo iraquí después de que
Iraq anunciase un amplio programa de liberalización de su economía.
El cual permite la propiedad extranjera en todos los sectores, excepto
en el del petróleo. Este plan de reformas económicas se presentó inicialmente
en Dubai al Fondo Monetario Internacional (FMI), y según aseguró el
ministro de Finanzas del gabinete impuesto por las tropas de ocupación,
Kamel Al-Kilani: "Estas reformas harán progresar de forma significativa
los esfuerzos para construir una economía de mercado libre y abierto".
Las nuevas reglas autorizarán a los bancos extranjeros a abrir filiales
en Iraq, o formar alianzas con las entidades locales. En los próximos
cinco años, se autorizará a seis bancos extranjeros la compra del 100%
de los bancos locales. El director del FMI, Horst Koehler, saludó el
plan, que calificó de "un enorme paso hacia adelante". La cooperación
con Iraq no puede significar la implantación de un Plan de Ajuste Estructural
ni la privatización de sus empresas. 6.- Las potencias agresoras deben pagar por la destrucción de Irak La Conferencia convocada para los próximos días 23 y 24 de octubre en Madrid pretende recaudar 56.000 millones de dólares para hacer frente a las inversiones necesarias para los próximos cuatro años en Iraq, inicialmente se pretende obtener unos 7.500 millones para el primer año. La Ministra de Asuntos Exteriores española se conforma con una recaudación de menos de 4.000 millones. Los donantes internacionales, el grupo "Core", para la supuesta reconstrucción iraquí se reunieron previamente en Madrid y acordaron establecer un fondo para Iraq fuera del control directo de Washington para administrar parte de los fondos que se donen. En esta reunión previa estuvieron presentes el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, las Naciones Unidas, los Estados Unidos, la Unión Europea, Japón, los Emiratos Árabes Unidos, el Consejo de Gobierno Iraquí designado por EEUU y la autoridad provisional de EEUU en Iraq. En esta reunión se estableció que los donantes podrían elegir entre los proyectos que querían financiar, lo que explica porque acordaron establecer un fondo separado, controlado por NN.UU. y el Banco Mundial aparte del existente utilizado por la autoridad provisional estadounidense en Iraq. Posteriormente el Senado estadounidense ha aprobado una propuesta para convertir en préstamos y no en ayudas a fondo perdido la mitad de los 20.000 millones de dólares que el Gobierno ha pedido para la reconstrucción de Iraq. Lo que quiere decir que la Conferencia de Donantes puede significar un aumento de la deuda externa iraquí.
Estados Unidos y el resto de países ocupantes, en su carácter de Fuerza de Ocupación, tienen obligaciones específicas conforme a los Convenios de Ginebra, como entre otros garantizar que los alimentos y los suministros médicos lleguen a la población civil de los territorios que están bajo su control militar. En Iraq no hay ningún sistema que permita que se denuncie un delito en el momento en que se comete, y existen dudas de que la situación mejore en una atmósfera de caos. Desde el inicio las fuerzas ocupantes han favorecido esta situación de impunidad cuando no de complicidad, casos tristemente famosos fueron los saqueos “espontáneos” del Museo de Bagdad o la quema de su biblioteca. Las ayudas que están llegando a Iraq están igualmente significando un aumento de los negocios, la especulación y los beneficios para las empresas norteamericanas. Algunos senadores demócratas han denunciado recientemente que Halliburton, la empresa que dirigió el vicepresidente norteamericano Dick Cheney y que ha obtenido la mayoría de contratos en Iraq, ha inflado en 249 millones de dólares los precios del combustible. Según denunciaba Amnistía Internacional, "por el momento no existe ningún sistema que permita identificar a las poblaciones particularmente vulnerables que necesitan recibir ayuda humanitaria especial y hacerles llegar la asistencia necesaria" y “hasta que no se reestablezca la seguridad en Iraq, ni los esfuerzos de EE.UU. ni los de las entidades humanitarias podrán lograr que las personas necesitadas reciban ayuda de forma rápida y eficaz". Estas dificultades que están siendo potenciadas por la fuerzas ocupantes, no invalidan la necesidad de la ayuda de emergencia, la cual debe centrarse más que en la cuantía económica en la consolidación de una situación de seguridad que está directamente relacionada con la salida de las tropas ocupantes. Hasta que no se reestablezca una seguridad efectiva, no se puede implementar ningún sistema para ayudar a las personas vulnerables.
El papel de las Naciones Unidas ha sido discutible: sanciones genocidas, inspecciones abusivas y legitimación de la ocupación. La reciente decisión del Consejo de Seguridad de aprobar retroactivamente la ocupación, en lo que es una violación directa a la carta fundacional de Naciones Unidas, sólo ha logrado aumentar la desconfianza en esta institución. Cualquier nueva decisión ha de romper el desprestigio de la organización en Iraq. La única forma clara de hacerlo es asumiendo plenamente la administración del país y su transición hacia un sistema democrático, donde la seguridad esté garantizada por una fuerza armada realmente representativa de la comunidad internacional. De acuerdo a la Resolución 1511, recientemente aprobada por Naciones Unidas, corresponde a su Secretario General el protagonismo en el proceso de elaboración de la nueva constitución iraquí. En el aspecto económico las Naciones Unidas deben administrar las donaciones que se realicen, ante el malestar existente y de acuerdo a lo que denunciaba Julia Taft, Ayudante del Secretario General del Programa de Desarrollo de NN.UU., en una conferencia de prensa, "Ha existido algún malestar de algunos donantes que no quieren poner dinero en una cuenta mixta manejada por la autoridad provisional estadounidense en Iraq, y han preferido identificar los sectores y las instituciones que querrían ayudar".
Naciones Unidas ha establecido que el mandato de la fuerza multinacional autorizada por la resolución se agotará cuando la población de Iraq elija a su gobierno. Esta afirmación no es más que una forma de justificar y legitimar a las tropas ocupantes. Pero la situación política en Iraq se puede calificar de precaria y la solución no está en un aumento del número de tropas, en el uso de la fuerza o en responsabilizar a países vecinos como Siria. La solución estriba en que las Naciones Unidas deben establecer un tiempo límite corto para la retirada de las fuerzas ocupantes de Irak y en la restitución de la soberanía al pueblo iraquí. Cualquier otra componenda política pretende legalizar la agresión militar e institucionalizar la ocupación.
Mientras estas premisas no se den y las tropas ocupantes controlen un país en base a la represión y a gabinetes fantasma ubicados en las misma instalaciones que usa la CIA, mientras las imágenes nos muestren las detenciones masivas, personas con las cabezas metidas en bolsas y las manos atadas, mientras los informes de entidades independientes nos hablen de detenciones sin juicios, sin acusaciones concretas, sin plazos de detención, sin garantías procesales, al pueblo iraquí le acoge el derecho a resistir la ocupación por todos los medios a su alcance. La resistencia iraquí no es un caso de locura fanática, es la consecuencia directa de la ocupación. |
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